Oleo Dixit

¿Son los cocineros unos mártires?

Por Alejandro Maglione

Haber leído un comentario que puso un famoso cocinero en su página de Facebook, en la que se identifica con el seudónimo Julián Alvarado, me inspiró a escribir esta nota. El posteo de Alvarado expresaba su hartazgo de aquellos cocineros, especialmente jóvenes, que no paran de expresar el sufrimiento que significa trabajar en esa profesión.

El posteo generó una cantidad inusitada de respuestas, en su mayoría coincidiendo con el atrevido Julián. Algunos colegas maduros respondieron que los que se quejaban no sabían lo que era trabajar de chofer en un colectivo a la noche por Avellaneda. Otros hablaron de trabajar en el puerto. Otros expresaron la atroz monotonía de trabajar como cajero en un banco. Y así se fueron enumerando oficios que ponían al de cocinero en un lugar muy aventajado.

Lo que sucede con este tema es como con muchas profesiones: a veces se diferencia el cursar una carrera con el ejercicio propio de la profesión. Y pongo dos ejemplos: uno es de la medicina. La carrera del ejercicio tiene el agregado de una cuota de sacrificio que a veces desalienta. O por ejemplo la de los abogados: cuando se es apenas recibido, hay que ir a audiencias a los tribunales que suelen realizarse a las 7.30 de la mañana, y eso nos aleja del trabajo idílico de trabajar sin moverse de su escritorio, facturando honorarios millonarios.

Es decir, todas las profesiones tienen ese costado donde si realmente no se tiene el soporte de la vocación, del amor por lo que hace, de la búsqueda de la mejora contínua y la excelencia, casi es preferible pensar en otra cosa. Ah, y la paga no tan buena está en la base de casi todas.

Quizás sea una falencia de las escuelas de cocina, por lo general de un nivel de calidad que deja bastante que desear, salvando las honrosas excepciones. No se les advierte el sacrificio que conlleva trabajar como cocinero. El tiempo y esfuerzo que lleva el “llegar”, como en todas las otras profesiones, claro. Algunas escuelas le quitan materias a la carrera porque los alumnos reclaman que es muy exigente tal o cual programa de estudios, con lo que se terminan formando cocineros que no saben preparar una mayonesa (sic).

Simultáneamente leí una nota publicada en “Bloomberg” donde comentaba el fenómeno que se está dando en los Estados Unidos, donde las cadenas de restaurantes, especialmente aquellos de comidas rápidas, están convocando a cocineros jubilados para trabajar con ellos.

¿Qué es lo buscan en esos profesionales jubilados o a punto de jubilarse? Algunas conclusiones sospecho que son aplicables a nuestro país.

 Por ejemplo, el hombre jubilado agradece el que lo hagan sentirse necesario nuevamente. Y expresa ese agradecimiento llegando puntualmente a su trabajo. Tampoco suele faltar a su trabajo.

El mejor clima de trabajo que se genera a partir de que el equipo tiene a un miembro con gran experiencia. Suelen tender a controlar las tensiones en un grupo que trabaja en un ritmo de mucha exigencia. Ayudan a interconectarse de una manera lo más amable posible. La experiencia paga.

El jubilado que pasa a ser ocupado cuida más su trabajo, aún a sabiendas que el pago no será el ideal, pero en definitiva vuelve a usa su tiempo libre y además recibe un dinero extra que a todo jubilado le viene bien. Los jóvenes suelen picotear de un trabajo a otro. Es tan común hablar con profesionales de 25 años de edad que se enorgullecen de ya haber trabajado en 20 lugares diferentes que sinceramente asombra que lo tomen como una virtud.

Conclusión: ¿es el oficio de cocinero algo próximo al martirio? Claro que no. Vean cocinando a Patricia Courtois, a Martín Carrera, a Gabriel Oggero, a Francis Mallmann, a Danilo Ferraz, a Pol Likan, a Martín Rebaudino, a Soledad Nardelli, a Dolli Irigoyen, a cualquiera de los Petersen, a Pedro Lambertini y tantísimos otros, y verán gente que ama su profesión, que acepta los altibajos como parte de la vida que eligieron y a la que entregan diariamente lo mejor de sí. Porque, en definitiva: cocinar es un placer, como escribir un comentario periodístico a la medianoche porque el día se nos acabó.

Guía Oleo

comentarios

  • Neil

    JCN- Hola, Neil Huachaka?
    NH- Si, quien habla?
    JCN- Juan Carlos Nasa, me mandaste un curriculum, me decis que hace tiempo que andas buscando laburo y como nosotros estamos por lanzar un cohete nuevo, pensamos en vos.
    NH- Si, desde que me recibí que ando buscando pero todos me quieren para puestos menores y yo no voy a ir a laburar de pinche, soy astronauta diplomado.
    JCN- Si, claro, con poca experiencia, pero si, sos astronauta diplomado.
    NH- Y cuanta es la guita?
    JCN- La guita es buena, es muy por arriba del convenio.
    NH- Y los francos?
    JCN- Francos, no hay, cuando se termina la misión listo, podes descansar hasta la próxima.
    NH- Y las vacaciones, no me digas que tampoco hay vacaciones.
    JCN- No, esto es por contrato, cuando termina el contrato vacacionas todo lo que quieras.
    NH- Y cuando empezaría?
    JCN- Ya mismo, te venís para acá, hacemos unas practicas y la semana que viene despegamos.
    NH- No la semana que viene no puedo, es el clásico, hay tele en la cabina?
    JCN- No pibe, como va a haber tele, no te podes distraer.
    NH- Y cuando vuelve la nave?
    JCN- Calculá que para el 15 de Enero estás de vuelta.
    NH- No chabón, no me digas que laburan en las fiestas, que no las puedo pasar con la familia.
    JCN. Y no, viste como es este laburo, me imagino que sabías cuando te pusiste a estudiar para astronauta.
    NH. Si sabía, pero no pensé que era tan sacrificado, laburas todo el día, no tenés fines de semana, no te podes comer un asado con los pibes, no tenes francos, no tenes vacaciones, laburas las fiestas, es re esclavo, ustedes son re explotadores.
    JCN- Bueno, pensé que te iba a interesar, es una linda oportunidad para empezar, una misión corta, con buena guita.
    NH- No dejá, voy a seguir buscando, voy a ver si encuentro algo mejor.
    JCN- Mirá, acá leo en tu curriculum que también te recibiste de Chef, en una de esas te interesa laburar en el restaurante de acá, está el puesto libre.
    NH- No, menos que menos, te digo que no a una y me mandas una peor, te agradezco pero no.

  • Excelente nota cocinat es un acto de amor. Soy cocinera doy clases en una intitucion y la cocina me ha salvado de tremendas situaciones en la vida. Amo cocinar y no hay ningun trabajo que se haga con responsabilidad que no sea con sacrificio.

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