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Re Comiendo fue la fiesta gastronómica de Viedma

Por Alejandro Maglione

Realmente se me hace difícil describir en una nota lo que significó haber aceptado la invitación de Francisco Ventura para ir a conocer lo que organizó la Fundación Cocina Patagónica. La dificultad reside en que tuve la oportunidad no solo de disfrutar el Re Comiendo, sino que pude recorrer varios lugares de la denominada Comarca Viedma-Patagones, con la gratísima sorpresa de ver cómo había evolucionado la región que no visitaba desde hacía muchos años atrás.

Comencemos por el Re Comiendo. Para mí la nota distintiva de otros festivales culinarios estuvo en la preocupación de los organizadores por convocar a cocineros y productores de la región. Otras varias que conozco tienen como característica el invitar a estrellas fulgurantes de la cocina nacional a las que asisten dócilmente a la hora de las clases, cocineros locales que, en algunos casos, podrían ellos darles algunos consejos a las figuras. Pero hay cierta desesperación de parte de los organizadores, autoridades provinciales y municipales por sacarse selfies. Ojo, puede ser una banda de rock u otros “personajes” que a veces nada tienen que ver con la gastonomía.

La preocupación de Ventura y su equipo –lo destaco a Lucas Saboy- fue montar un escenario donde profesionales como Leonardo Perazzoli –que convoca a comensales a su restaurante en Las Grutas durante todo el año- , Gonzalo “Lalo” Marchesi, el barilochense Gonzalo Varela, María Eva Cayú, Hugo Bonaiutto, el  patagónico adoptivo David Veltri mostrando la magia de sus manos tallando verdura o haciendo pastas, y muchísimos otros para que hicieran de las suyas ante un público que siempre llenó el salón donde se realizaron las denominadas “clases magistrales”.

El predio del Parque Ferreira también tenía una nutrida presencia de productores ofreciendo primicias hasta para los viedmenses. Me sorprendió, por ejemplo, enterarme que en la Comarca están produciendo excelentes aceites de oliva. O que concentran el 95% de la producción nacional de avellanas. Que abundan los jabalíes llegando a ser una plaga. Y la lista sigue.

De los varios puestos de comidas fue interesante ver esa pequeña “locomotora” que trajo desde Gral. Roca Juan Pedro Piergentili, un artefacto que cocina con la creciente técnica de asociar un horno a leña con un ahumador. En este caso, su tamaño le permite cocinar hasta 500 kgs. de todo tipo de carnes a la vez, con lo cual son, con su marca “Humus”, una de las propuestas más convocantes en ferias como éstas. Las largas colas del público fueron el mejor testimonio.

También me llamó la atención el apoyo con su presencia de las autoridades provinciales y municipales. Se vio constantemente al vicegobernador Pedro Pessati asistiendo a charlas, comidas y sobre todo interesándose por imaginar cómo hacer de Viedma un destino privilegiado para el turismo gastronómico. Pessati es un personaje interesante porque se trata de un Profesor en Letras que tiene un interesante recorrido por la política provincial.

Fue extraordinario el esfuerzo de Alexis Sánchez y Juan Manuel Larrieu, funcionarios de la Legislatura Provincial, por hacer que conociera en el menor tiempo posible lugares destacados de la Comarca. Así llegué a los balnearios de Las Grutas y de El Cóndor. Sobre todo, con el primero me llevé una enorme y grata sorpresa ver cómo había evolucionado luego del largo tiempo transcurrido desde que lo había visitado.

Recorrimos la playa de Conchillas, donde recalan los barcos de los pescadores artesanales. Y ahí nomás, a la vuelta, fuimos a almorzar a un lugar soñado, cerca del muelle del puerto de San Antonio Este,  que se llama Parador Serena, donde Agustín Sánchez, venido de Mercedes, provincia de Buenos Aires, se instaló con su esposa, ofreciendo la posibilidad de almorzar con una de las vistas al mar más lindas que recuerde. Esto sumado a que también se hacen navegaciones en grupos pequeños, para avistar ballenas, delfines y lobos marinos. Una suerte de paraíso muy poco conocido.

El recorrido incluyó visitar el histórico faro que está a la desembocadura del Río Negro. Fue muy interesante observar que varios kilómetros a la redonda de Viedma se observa un paisaje campestre similar al que se puede ver en la provincia de Buenos Aires: rodeos de ganado, montes de eucaliptos, diversos sembradíos. Mis anfitriones me explicaron que se debía a que hace lustros que se viene implementando un sistema de canales que llevan el agua del Río Negro para que riegue lo que eran terrenos desérticos típicamente patagónicos.

Redondeando: Re Comiendo sospecho que recién está calentando los motores y que se está proyectando con un interesante futuro. Lo seguiremos de cerca para las próximas ediciones. Un consejo a todos los patagónicos: eviten que suceda como este año que se superpusieron festivales porque algunos organizadores no tienen en cuenta la fecha de los otros para fijar las suyas. En el caso de la Fundación Cocina Patagónica tuvo este cuidado, pero algún distraído, cambió la fecha del que se hacía en otro lado y se superpuso.

La despedida es con una frase de Pablo Picasso con la que me identifico: “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla rápido”.

Miscelánea: esta semana la bodega López convocó en su sede de Buenos Aires a un numeroso grupo a hacer una degustación asociada al caviar. Un lujo total. No hay dudas que Eduardo López y su familia no se van a quedar quietos.

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