Oleo Dixit

Razones para preferir un restaurante

Por Alejandro Maglione

En general el tema de las encuestas está gravemente devaluado en nuestro país, pero este es un estudio que se hizo sobre un universo de más de 2000 clientes de restaurantes en distintos lugares de los Estados Unidos.

Se insiste con que los hábitos gastronómicos de los norteamericanos suelen tener poco que ver con los nuestros, pero a mí me puso reflexivo lo que leí y siento, esto ya pasa al campo de intuición, quizás de la adivinanza, que hay más semejanzas que diferencias,  pero es interesante saber qué piensan ustedes, los lectores al respecto.

Los muchachos del norte dijeron en un 57% que lo que los hace volver a un restaurante una y otra vez es el saber que va a ser reconocido por los mozos. Interesante, pienso que se da por descontado que previamente el lugar enamoró al cliente por su propuesta gastronómica y luego aparece un buen servicio, que lógicamente incluye el saludar al cliente por su nombre cuando se presenta en el lugar.

Alguien con quien comentaba que haría esta nota me dijo que indudablemente lo que los hace sentir bien es que se trata de una sociedad donde la soledad, sobre todo en Nueva York, es un factor predominante. No estuve de acuerdo, también en nuestro país, llegar y que nos tengan reservada esa mesa que nos gusta. Que no nos pregunten y ya esté llegando la botella de agua mineral que tomamos siempre y que nos sugieran, sabiendo que nos gustan las pastas, un plato del día que está muy recomendable, hace que se produzca esa agradable sensación de sentirse tenido en cuenta, casi como en casa.

El siguiente factor que reconocieron los clientes fue el boca a boca. Van a comer a un lugar porque se los recomendó alguien conocido, cuyo criterio de evaluación de un lugar suelen compartir. Esto también tiene lógica. Se abren restaurantes constantemente y todos tenemos amistades que andan a la caza de estas nuevas propuestas, por lo que siempre es mejor ir sobre seguro que andar a prueba y error. No son épocas de andar pagando por una mala experiencia.

En el tema boca a boca sospecho que se debe incluir lo que leemos en las redes acerca de un lugar. El comentario del cliente común y corriente forma parte de estas opiniones creíbles.

Un factor que es bastante menor de lo que se hubiera podido imaginar es el de consultar una guía gastronómica. Ese menor porcentaje creo que tiene explicación en algunos factores y pasa por la confiabilidad. Por ejemplo, consultar la Guía Óleo tiene la ventaja de que las descripciones de los lugares están hechas por profesionales y enriquecidas por comentarios de los clientes.

En el caso de otras como Trip Advisor toda la evaluación se apoya en los comentarios de los que han sido clientes únicamente, sobre cuyo criterio gastronómico no tenemos la menor idea y que además tienen la mala costumbre –según mi parecer- de aceptar comentaristas que firman “Pirata Azul” o “Princesa del Oeste”.

O bien, están algunos libros donde se habla de lugares, que en algún caso se supo que su autor había cobrado a algunos para figurar, lo que explica que no pocos hagan comentarios derogatorios sobre varios de los mencionados, que terminaban siendo incomparables con otros francamente mejores.

Personalmente me parece impecable una guía sobre pizzerías que lleve la firma de Joaquín Hidalgo, que forma parte de ese puñado de periodistas insospechables, pero que además no falla: lo que él y su equipo describen es lo que uno normalmente se encuentra.

Hay otro factor de preferencia que es el del horario flexible. Por ejemplo, días pasados estaba en la parrilla “Lo de Jesús” laborando y pasadas las 16 horas cayó un grupo de brasileños de 10 personas. Miré al dueño como diciendo “qué lío” y el hombre me dijo: “aquí se abre la cocina a las 8 y  podés comer un ojo de bife en cualquier momento hasta las 12 de la noche”. Y es una verdad que hoy salimos a comer algo cuando el trabajo nos da un respiro o nos vienen las ganas, por lo que sospecho que este factor cuenta y suma clientes.

Al final, hay que aceptar que en este punto tenemos muchas coincidencias con los criterios del grupo de norteamericanos relevado, que si bien somos distintos parece ser que esto del salir a comer por ahí pensamos más parecido de lo que nos imaginábamos. ¿No le parece?

Guía Oleo

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