Oleo Dixit

PLANTÉ UN OLIVO EN CASA Y ESTO ES LO QUE APRENDÍ

Traje un pedacito de mi querido San Juan al patio de casa y a cambio coseché muchos aprendizajes y, sobre todo, deliciosas aceitunas.

By Berni

De un viaje a su San Juan natal, mi papá trajo dos prometedores olivos. La idea de tener un recuerdo de mi familia cuyana en Buenos Aires me entusiasmaba muchísimo. Plantamos los olivos estratégicamente en un rincón del parque, con un paredón blanco de fondo y asegurándonos que tengan sus 8 horas de sol diarias, bien distanciados y sobre una tierra generosa. Sabíamos que el momento ideal para la hacerlo era en primavera y, por supuesto ¿cuándo lo hicimos nosotros? Otoño, y con la mala suerte de tener 15 días corridos de lluvias después. Así y todo, pese al mal pronóstico (guiño al juego de palabras), al tiempo empezamos a ver a estas bellezas crecer. Lo que no tuvimos en cuenta fue que quedaron muy cerca del sendero de paso y caminar por allí era quedarte con alguna que otra rama en la cabeza. ¿Cómo lo solucionamos? A lo argentino: los podamos un poco y mantuvimos retirados con alambre.

Tuvieron que pasar tres años para ver las olivas en sus ramas, y toda mi vida para enterarme que las aceitunas negras y verdes crecen en el mismo ramo. También aprendí que esas olivas grandes y carnosas que ya me imaginaba saboreando no iban a formar parte de mi producción, porque mis dos bellezas eran de la variedad aceitera, más chicas y menos carnosas que las de conserva.

Empezado el otoño y muy bien acompañada por mi sobrino (quien también aprendió que las aceitunas que se arrancan no pueden volver a ponerse en la rama para arreglarlo) recolecté una buena cantidad. Mi instinto primitivo no lo dudó: así como las coseché me las mandé a la boca. Grave error, no lo hagan nunca. Las aceitunas estaban duras como piedra y amargas. Con gran desilusión acudí rápido a mis tías sanjuaninas, y fue ahí que vino mi lección número un millón: las aceitunas, una vez recolectadas, tenían que quedarse en salmuera (mitad agua y mitad sal) por aproximadamente 3 semanas antes de poder ser saboreadas.

Tres semanas después, mi ansiedad pudo más. Ahí mismo busqué una verde y una negra, las abrí por el medio, las contemplé y las probé. Tanto tiempo de espera había valido la pena: el esfuerzo y la dedicación literalmente habían dado sus frutos. Tengo que admitir que estamos muy acostumbrados al gusto de la aceituna del super; estas, en cambio, con su auténtico sabor, más firmes y rústicas, me remontaron directamente a esas tardes en San Juan, en las que mis tías preparaban pan con olivas y donde nunca faltaban las aceitunas para acompañar un buen vino cuyano.

DOS RECETAS PARA HACER CON TUS OLIVAS

Pan de Olivas

Ingredientes:

  • Levadura 50 grs.
  • Agua a temperatura ambiente 1/2 L
  • Harina 500 grs.
  • Sal 30 g
  • Agua Cantidad necesaria
  • Olivas negras y verdes 500 g
  • Aceite de oliva 100 cc
  • Harina 1 k

Preparación:

En un bowl mezclá los 500 gramos de harina con los 50 gramos de levadura y el agua hasta unir bien todos los ingredientes (Fermento). Protejé la superficie del bowl con papel film y dejá levar a temperatura ambiente entre 20 y 30 minutos. Una vez levado, mezcla en otro bowl un kilo de harina con la sal, incorporá el aceite de oliva y el fermento. Agregá las aceitunas descarozadas y picadas en pedazos grandes. Uní bien todo sin amasar demasiado y formá los panes. Pintá una placa para horno con aceite de oliva, disponé los panes, espolvorealos con harina y dejalos levar otra media hora mas. Mientras, precalentá el horno. Pasada la media hora, llevá los panes a un horno caliente (200 grados) de 25 a 30 minutos o hasta que estén dorados. Servilos como bruschettas o como pan para un buen sándwich y disfrutalo acompaños de un rico Syrah.

Tapenade:

Ingredientes:

  • Aceite de oliva 50 cc
  • Jugo de limón 20 cc
  • Anchoas en aceite 20 g
  • Aceitunas negras descarozadas 200 g
  • Ajo picado 1 Diente
  • Alcaparras 25 g

Preparación:

Picá las aceitunas negras, anchoas y ajo. Mezclá todo en un bowl y agregá las alcaparras. Emulsioná con aceite de oliva y jugo de limón. Integrá bien y serví sobre panes tostados o como acompañamiento de quesos en una picada.

Guía Oleo

comentarios

  • Excelente, lindo saberlo. Tenía que crecer con Uds. porque no es el terreno propicio. En España crece solo en terrenos áridos y san juan creo que también es así. La salvacel sol y calor. Te felicito

  • Buenisima nota Berni, sin duda que a pesar de los contratiempos esa era el lugar donde tenia que crecer, en gratitud por las raices Sanjuaninas!!!

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