Alejandro Maglione

Siempre he escuchado que el aspecto y en qué se sirve lo que vamos a comer influye tanto positivamente como al contrario. El Gato Dumas sabía de estas cosas, porque fue pionero en la técnica del “emplatado”, que hoy es un valor universalmente aceptado. El Gato ponía flores comestibles en sus platos y arengaba para que se las comiera. En fin,  pude leer estudios sobre distintos abordajes en el tema de la presentación y su capacidad de influir sobre nuestras percepciones e influencias a la hora de consumir  y anoté datos curiosos. Por ejemplo:

Un mantel limpio siempre da la sensación que deberemos aceptar que la comida que vayamos a tener sea algo más costosa que una servida sobre individuales de papel. Es el primer impacto que seguramente tendremos al sentarnos en una mesa de un restaurante.

Los cubiertos de metal influyen más positivamente que los confeccionados con otros materiales. Se comprobó que la gente percibía como comida más rica la que comía con cubiertos de metal que con unos de plástico. Los comensales que usaban metal quedaban más satisfechos y sentían que habían comido de forma más elaborada que aquellos que habían usado otros de otro material.

El tema de los platos también se investigó y así se constataron muchas mejores percepciones de aquellos que comieron en platos blancos y redondos que los de otra forma y color. La misma comida servida en platos cuadrados y negros, en los estudios realizados, hicieron que se percibieran hasta sabores diferentes, que por supuesto no estaban en la preparación.

Se estudió la reacción con tazas de distintos colores. Por ejemplo, entre un café servido en taza blanca y otro en taza transparente, arrojó claramente una percepción de mayor dulzor en el último caso. Sirviendo el mismo líquido, a la misma temperatura, en tazas de cuatro colores distintos, dio como resultado que la mayoría percibió como más caliente el líquido servido en la taza de color rojo.

¿Y los vasos? Los investigadores descubrieron que en el caso de la cerveza –no así con otras bebidas, el vaso curvo estimula más a beber que el vaso recto. Las 200 personas que fueron parte de la experiencia aseguraron que en el vaso recto percibían más claramente lo que ya habían bebido, pero en el curvo la sensación era que todavía quedaba bastante para beber y eso hacía que se agotara más rápidamente. Es más, lo del vaso recto demoraron 13 minutos en beber el contenido. Los del curvo 8…

Sabíamos que una suave música clásica que se escucha durante una cena, estimula tanto al buen comer como al buen beber. Desde chico leía sobre las historias acerca de que en Holanda le ponían música a las vacas lecheras a la hora de ordeñarlas, así que el dato no me sorprendió demasiado. Lo que sí me sorprendió es que los científicos concluyeron que la música fuerte estimula el beber y la conclusión a que llegaron es que el sonido alto desalienta la socialización e induce a concentrarse en beber. Lo que es cierto es que son muchos los lugares donde al acercarse la medianoche, la luz se atenúa y el sonido se va volviendo lentamente ensordecedor. Algo habrá.

Otro de los hallazgos es que las apelaciones a la comida sana en los respectivos menús inducen a la elección de esos platos. También tengo una experiencia antigua porque recuerdo que muchos años atrás me había sorprendido que, en muchos de los menús de los buenos restaurantes de Santiago de Chile, se leía la apelación “pollo de grano”, indicando que el animalito había sido alimentado naturalmente y no con los sospechosos alimentos balanceados.

No hay duda que vamos avanzando lenta pero seguramente hacia la preferencia por los alimentos orgánicos. En los países desarrollados hace años que las góndolas de los supermercados donde se ubican los alimentos orgánicos van creciendo. En nuestro país el tema está instalado e incluso hasta el propio sector público se muestra cada vez más interesado en que se difunda este tipo de oferta. Quizás, se ha tomado conciencia que una población alimentada con productos más sanos termina significando un ahorro en salud pública al mediano plazo. Conclusión: se ha comprobado que la expresión “orgánico” en un menú resulta sumamente atractivo a la hora de seleccionar un plato que ha utilizado un producto de estas características en su realización.

Redondeando: a la hora de gerenciar un establecimiento gastronómico es bueno tener en cuenta todas estas variables para vender más y tener clientes más satisfechos. Claro que a todos estos ingredientes hay que sumarle un buen servicio y precios razonables,   es bueno recordarlo.

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Plus

Sin comentarios todavía.

Dejar un comentario

Todos los campos son requeridos. Tu dirección de mail no será publicada.