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La comida no se tira

Proyecto Plato lleno es una asociación civil solidaria que se encarga de que la comida que sobra de eventos y otros emprendimientos no termine en la basura sino donde debe: en los platos de quienes la necesitan.

9 de noviembre de 2015

 

Es una frase que muchas familias han transmitido a sus hijos, a sabiendas de que muchas veces alimentos en perfecto estado van a parar a la basura mientras que millones de personas pasan hambre: la comida no se tira. Según estudios del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), en nuestro país la cifra rondaría los 2 millones. En cuanto a lo que se desperdicia, un estudio del 2011 de Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Universidad de Buenos Aires  y el CEAMSE asegura que serían entre unas 200 y 250 toneladas de comida diarias solo en la Ciudad de Buenos Aires, suficiente para 550.000 raciones.

 

El hasthtag #LaComidaNoSeTira, replicado por varios famosos en las redes sociales es el que adoptó la asociación civil Proyecto Plato lleno para concientizar sobre esto. Pero no se han quedado en el discurso. La campaña online, sin embargo, no es más que la pata comunicacional de un emprendimiento solidario que desde 2013 se dedica a recolectar comida en perfecto estado que sobra de eventos para distribuirla allí donde se necesite. Paula Marino y Alexis Vidal son quienes tuvieron la iniciativa, que hoy cuenta con presencia en varias ciudades argentinas y más de 300 voluntarios anotados.

 

“Las primeras donaciones las llevábamos nosotros,  entre nuestros horarios laborales. Íbamos, buscábamos las cosas en las empresas de catering y las repartíamos a dos hogares. Cuando el proyecto se empezó a hacer más conocido, empezamos a pedir ayuda a amigos, a gente que empezó a conocer Plato Lleno y nos decía que se podían sumar, que tenían auto, que podían acompañarnos. La verdad que espontáneamente la gente se empezó a ofrecer como voluntaria”, cuenta Marino.

 

A la fecha llevan más de 15500 kilos de comida rescatados, todo en base a la solidaridad tanto de las empresas como de los voluntarios. Por el momento pueden buscar un mínimo de 30 kilos de comida, ya que los costos y la logística no les permiten hacerlo por menos que eso, pero están a la búsqueda de algún voluntario con un vehículo con refrigeración que sirva para hacer recorridos por varios lugares sin que la comida se eche a perder. Sin embargo, aseguran el promedio de donación de los caterings suelen ser de entre 50 y 70 kilos. Proyecto Plato Lleno no se limita a recolectar en eventos, sino que también hay empresas con comedor que les dan las raciones que sobran y también una fábrica de sándwiches que les entrega aquello que, estando en buenas condiciones, no pueden comercializar. Esperan que a futuro también puedan hacerlo con restaurantes.

 

Las donaciones se efectúan de manera completamente anónima, ya que en la Argentina existe la Ley 25.989 del Buen Samaritano, sancionada en 2004, que si bien cuenta con un artículo para eximir al donante de la responsabilidad sobre los alimentos una vez entregados, este fue vetado en 2005. Es por eso que Proyecto Plato Lleno asume la responsabilidad y mantiene a los donantes en el anonimato, que por otro lado, no dan los alimentos por la publicidad sino puramente como manera de ayudar.

 

“Hay mucha gente con ganas de ayudar pero a veces no sabe cómo hacerlo, y Plato Lleno da la posibilidad de participar activamente en algo. Además, se ven los resultados en el momento, porque el voluntario va, busca la comida y la entrega, ve todo el proceso, y eso los entusiasma mucho más a seguir adelante”, sostiene Marino, quien insta a quien quiera a participar. Basta con inscribirse en su página web o contactarlos por Facebook, para entre todos hacer verdad la frase: la comida no se tira.

 

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