Oleo Dixit

ALMALbec revalidó sus logros

Por Alejandro Maglione

Esta movida, que se viene repitiendo, fue el resultado de una coincidencia de esfuerzos destinados a honrar a nuestra cepa insignia en el marco del Día Mundial del Malbec, que se celebra todos los años el día 17 de abril. Consistió en dos periplos gastronómicos, de 10 días cada uno; el primero realizado en Buenos Aires, y el siguiente en Mendoza. La tarea partió de una iniciativa de la organización VINICIAS, que encabezan Alicia Sisteró y Leticia Fragapane, con la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza. El gobierno provincial, por su parte, dio el apoyo necesario para la difusión de todo el evento.

Pocos pueden dudar de que hoy Mendoza es un polo de atracción insoslayable en lo relacionado con el turismo gastronómico. Lo que no significa que los periodistas no volvamos a sorprendernos cada vez que visitamos la provincia de los progresos que realizan los bodegueros constantemente en esta dirección.

En esta oportunidad fueron 48 horas frenéticas, donde es de destacar la forma en que se desenvolvieron tanto Alicia como Leticia. Incansables. La primera parada fue en el denominado Club Tapiz, de la bodega del mismo nombre, que fuera pionera en esto de sumar servicios de hospitalidad a su tarea de elaborar excelentes vinos. El lugar está decorado de una manera particularmente acogedora. Una degustación de vinos fue acompañada de unas municiones de mano que estaba elaboradas por su flamante cocinero, Saúl Suleiman, hombre que comenzaba a tomar el timón de los fuegos de Tapiz, pero que demostró que tiene mucho para ayudar con la evolución de la cocina del lugar.

De allí partimos a Ruca Malen, donde nos esperaba el cocinero Juan Ventureyra, que forma parte de la organización de Lucas Bustos y que tienen a su cargo la cocina del lugar. Juan nos paseó por la huerta que está desarrollando y un día luminoso hizo que el almuerzo al aire libre fuera un regalo para el paladar y para los ojos. La mesa estuvo a cargo de Gaspar Córdoba, que nos regaló una cata de unos Kinien 2002 y 2003, que permanecerán en nuestra memoria gustativa por la excelencia que mostraron en su evolución. El cocinero Bruno Piccolo fue responsable de que tuviéramos un cierre a toda orquesta con un postre de alta calidad culinaria.

Por la noche, en el Hotel Sheraton, el enólogo Alejandro “Colorado” Sejanovich nos deleitó con una cata de sus mejores vinos, con una presencia del público del hotel notable. Lo interesante de ALMALbec es que las visitas a los restaurantes participantes, incluye un menú que se ofrece a precios promocionales, lo cual generó una inusual afluencia de público para aprovechar salir a comer a los lugares de alta gama que generalmente quedan alejados de los presupuestos del común de la gente.

La cena-cata estuvo realmente estupenda. No sería yo si no hiciera esta observación: siendo fanático del concepto “kilómetro cero”, que pregona cocinar con los productos de cada región, no puedo ocultar que en el caso del Sheraton no me convenció que ofrecieran un estupendo plato de pescado con dorado. Para no meter la pata pregunté expresamente, si el dorado venía del Paraná correntino, cosa que me confirmaron. Pobre chivo de Malargüe, no tuvo oportunidad de lucirse…

A la mañana siguiente largamos con una visita a la bodega Terrazas de los Andes, donde tuvimos como anfitrión a Francisco Bragoni, que nos deleitó con variadas añadas de malbec, acompañados de unas empanadas salidas de las manos de Noelia Squizziatto, quien lidera las cocinas tanto de Chandon y como la de aquí. Tengo la suerte de visitar con alguna frecuencia Terrazas, y la impresión es siempre la misma: quienes tienen a su cargo la hospitalidad del lugar disfrutan manifiestamente de su trabajo. No hay la más mínima sensación de que siguen una rutina.

El almuerzo fue ofrecido por los amigos de Rosell Boher en su flamante Lodge ubicado en Alto Agrelo. Allí la familia Torres García ha edificado una auténtica sucursal del Paraíso, rodeada de viñedos y con alojamientos como una suerte de cabañas a todo lujo, que tiene hasta un jacuzzi en las terrazas para relajarse con la vista incomparable del Cordón de Plata.

La anfitriona fue la omnipresente Alejandra Gil Posleman, que regentea toda la operación, asistida por el cocinero Lucas Olcese, que también tiene a su cargo la supervisión de la bodega Lagarde (se va expandiendo esto del cocinero multibodega). Tuvimos un paso rasante por nuestra mesa de Matías Torres García, que ejerce la presidencia en la empresa familiar.

El día se cerró en el espacio maravilloso que tiene la bodega Trapiche. Nuestro anfitrión Rodrigo Kohn se multiplicó por 10 para poder atendernos y atender a las docenas de visitantes que se habían dado cita en el lugar (él ya tiene la práctica al organizar con Nicolás Aleman sus famosas catas multitudinarias, siempre impecables). Hubo parrilladas a la intemperie, con braceros que atemperaban el frío natural del lugar, para terminar en una cena realmente espectacular en el salón principal.

Claro que todas estas visitas son muchísimo mejores si los días son bendecidos por el sol pleno mendocino, como en este caso, pero la gente que nos fue recibiendo y atendiendo mostró una actitud tan positiva que realmente sentimos que el mejor homenaje al Malbec está dado por la gente relacionada con el vino que lo honra y colabora a su promoción.

Fue una visita de esas que se pueden calificar 10/10 y, sin exagerar, todo conducido con una categoría world class. ¿Cómo no ser optimistas sobre el futuro de nuestros vinos y del turismo gastronómico asociado al mismo?

Guía Oleo

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