Entre los muchos restaurantes de Buenos Aires, hay algunos que se destacan más allá de su propuesta gastronómica. Son lugares históricos, y dentro de sus salones ocurrieron grandes eventos y fueron visitados por figuras ilustres de la política, el arte y las ciencias, muchas de las cuales hoy dan nombre a calles y avenidas. Bodegones de barrio o salones lujosos, con influencias españolas, italianas o criollas, entérate cuales son los restaurantes para disfrutar de una buena comida mientras te sentís viajando en el tiempo a una Buenos Aires que ya no está, pero mantiene testigos ilustres.

 

Antigua Tasca de Cuchilleros

 

La Antigua Tasca de Cuchilleros está emplazada en la casa más antigua de Buenos Aires, de aproximadamente 1730. La construcción es patrimonio histórico de la Ciudad, y ha sido restaurada de acuerdo al estilo de la época. Conserva sus muros de ladrillo cocido, barro y paja, blanqueados con cal, y su techo de teja a dos aguas. En el lugar aún hay tramos de los túneles subterráneos que sirvieron para el contrabando durante la época colonial. Actualmente funciona allí una parrilla, ideal para sentirse en el siglo XVIII mientras degustan sus carnes, ya sea por corte o en una de sus parrilladas, que vienen en varias versiones. La Antigua Tasca tiene, además, una famosa anécdota de amor trágico porteño: aquí vivía Margarita, hija del Sargento Oliden, mazorquero a las órdenes de Juan Manuel de Rosas. Había sido prometida en matrimonio al jefe de la Mazorca, Ciriaco Cuitiño, pero ella, enamorada de un payador, escapó por los túneles con él rumbo a Luján. Sin embargo, Cuitiño los encontró y asesinó a Margarita. Puede que no sea la mejor parrilla de la ciudad, pero sin duda suma puntos por historia y ambientación, y es ideal para románticos del amor trágico y la época de la colonia.

 

El Histórico

 

¡Fantasmas, crímenes, libros, alta cocina! Si hay un restaurante con un nombre bien elegido es este. Con una excelente propuesta gastronómica de fuerte impronta italiana a cargo del reconocido chef Rodolfo Astigarraga, el lugar fue además escenario de grandes historias. Una de ellas es haber sido el hogar de Felicitas Guerrero, viuda y heredera de la fortuna de Martín de Álzaga. Se enamoró de Samuel Sáenz Valiente, con quien iba a casarse, pero otro de sus pretendientes, Enrique Ocampo, furioso y despechado, la asesinó mientras estaba en su quinta de Barracas. La leyenda cuenta que su fantasma aún merodea la iglesia Santa Felicitas, que su familia construyó en su honor. Más recientemente, la casa donde se encuentra El Histórico fue sede de la Sociedad Argentina de Escritores, y aún cuenta con una imponente biblioteca con 2400 libros en su salón principal. Al lugar se lo presenta, además, como la “casa de José Hernández”, y aunque no hay pruebas de que haya vivido ahí, solía frecuentar el lugar. Su riqueza histórica y arquitectónica, sumado a su excelente cocina, hacen de El Histórico un lugar ideal para una experiencia gastronómica embebida en lo más profundo de la cultura argentina.

 

Banchero

 

Buenos Aires es sede de muchas grandes pizzerías, pero quizás la más histórica sea Banchero, la original, en la Boca. Fundada en 1932 por Juan Banchero, hijo del inmigrante genovés Don Agustín Banchero, siempre clamó el honor de ser la creadora de la fugazza con queso, y al día de hoy sigue siendo su variedad más vendida. Por su salón han pasado habitués como el actor Luis Sandrini, la mítica actriz y cantante Tita Merello, o el ilustre músico Juan de Dios Filiberto, autor entre otros del tango Caminito. Sin embargo, su historia más ilustre está famosa al pintor Benito Quinquela Martín y la Segunda República de La Boca, como aún recuerda uno de los diplomas que se ven en sus paredes. La Segunda República había sido fundada en 1923 por Quinquela Martín, y a diferencia de la Primera, no buscaba un verdadero gobierno administrativo sino que era de carácter celebratorio y artístico. A partir del momento de su apertura, la pizzería pasó a ser la sede de las reuniones, con Juan Banchero como integrante con el título de Emperador de la Fugazza, y recibió el mote de “Casa de los Artistas”.

 

El Imparcial

 

Fundado originalmente en 1860, El Imparcial es reconocido como el restaurante más antiguo de Buenos Aires, y la gran novedad en el momento de su apertura era que contaba con baños, algo muy poco común en la época. Se mudó a su ubicación actual en 1933, y es hoy uno de los grandes bastiones de la cocina española, con productos traídos de España como el pulpo o el jamón serrano, y una exquisita paella con camarones, además de una gran cava de vinos nacionales y españoles. En épocas del Franquismo en España, le hizo honor a su nombre prohibiendo las charlas de política y religión, lo que lo hizo un refugio para aquellos que buscaban escapar de los enfrentamientos entre republicanos y franquistas que se daban en otros lugares españoles. Fue frecuentado por personalidades de todo tipo como Jorge Luis Borges, Raúl Alfonsin, Mirtha Legrand, y Ricardo Darín, además de contar con una interesante anécdota de 1966, cuando Arturo Illia, recientemente depuesto de la presidencia por el golpe militar liderado por el general Onganía, fue a comer al restaurante, y, al ser reconocido, todos allí se pusieron de pie para aplaudirlo. El lugar cuenta con unas importantes mayólicas (arte en cerámica) realizadas por el artista Benvenuto.

 

Restaurante del Club del Progreso

 

El Club del Progreso fue fundado en 1852 por Don Diego de Alvear luego de la Batalla de Caseros, en la que se derrotó a Juan Manuel de Rosas, para fomentar la unidad entre la aristocracia de la época, todavía marcada por la división entre Federales y Unitarios. Se mudó a su ubicación actual en 1941, en lo que fuera una de las residencias de la familia Duhau, con un estilo belle epoque marcado por sus grandes paneles de madera, arañas de bronce y chimenea de mármol. Su restaurante ofrece gastronomía porteña, y se destacan sus empanadas soufflé de carne a cuchillo, fritas en grasa como corresponde, o el revuelto de gramajo, del que se los considera inventores, además de un cochinillo al horno de barro que es uno de sus puntos más altos. Contó entre sus miembros a 17 presidentes argentinos, y su sede anterior fue el último lugar que visitó Leandro N. Alem antes de suicidarse en 1896. Todavía conservan la mesa donde fue velado. Perfecto para visitar el viejo mundo de las elites porteñas.

 

El Globo

 

El Globo fue fundado oficialmente en 1908, en una casa que perteneció a la familia Sánchez de Bustamante, pero ya existía desde antes, aunque llamado Fernández y Fernández bar y billares. Jorge Newbery, habitué del lugar, insistió en que necesitaban nombrarlo, y fue entonces llamado así en conmemoración al cruce del Río de la Plata en globo que Newbery había hecho el año anterior. Es un restaurante que se mantiene absolutamente español, y su marca más particular es el puchero, famoso en todo Buenos Aires, abundante hasta para los más insaciables. También se destacan otros platos españoles como el codillo de cerdo o los callos a la madrileña. Entre sus clientes frecuentes estuvieron Lola Membrives, Mercedes Sosa y Jorge Luis Borges, quien estando ya casi ciego, era acompañado por un mozo hasta el baño y de regreso a su mesa.

 

El puentecito

 

El Puentecito no cierra nunca, solo en Navidad y Año Nuevo. Desde 1873 que este restaurante de Barracas, a metros del riachuelo, se dedica a alimentar hambrientos. En algún momento fueron gauchos, luego trabajadores de las fábricas que hoy yacen esqueléticas, y hoy todo tipo de personas que vienen a deleitarse con los platos de bodegón entre los que el más famoso es la tira de asado de casi medio metro, aunque la Suprema a la Maryland es también un emblema del lugar. Todo es tremendamente abundante, para compartir. El ambiente es a la antigua, como debe ser, con revestimientos de madera, fotos en sepia y recortes de diario amarillentos por los años. El nombre no tiene nada que ver con el vecino Puente Pueyrredón, sino que para entenderlo hay que imaginar la zona como alguna vez fue, con un pequeño arroyo atravesado por un puentecito de madera. Entre toda la vasta historia del lugar, es recordado el discurso que dio Hipólito Yrigoyen desde uno de sus balcones en 1912, antes de convertirse en presidente. También el lugar fue siempre frecuentado por los planteles de Racing e Independiente, que cruzaban de Avellaneda después de los partidos, e incluso Guy Williams (sí, el Zorro) ha pasado por ahí.

 Foto:  Club del Progreso

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Esteban Lleonart

13 Comentarios

  • cande

    Faltan algunos importantes como casa roca, palacio duhau, etc

  • DAVID

    FALTAN LAS DIRECCIONES Y LA FOTO A QUE RESTAURANT CORRESPONNDE???? QUIEN ESCRIBE???
    POR FAVOR LOS DATOS QUE FALTAN

  • Hugo

    Direcciones?

  • hugopich

    El Histórico tiene un servicio gastronómico lamentable.
    El Puentecito como bodegón se puso muy caro.
    El Globo nunca me defraudó.

  • rattero69

    LAS DIRECCIONES LAS TIENEN HACIENDO CLIC EN EL NOMBRE DEL RESTORAN

  • rodrigo

    Muy buena nota.

  • Jorge V G

    También merece citarse el Palacio Español, que funciona en el edificio del Club Español, no sólo por su gastronomía sino -también- por su arquitectura.

  • estrellaestrella

    pARECE QUE SOLO PONEN LOS PAGOS SABEN LOS MEJORES LUGARES QUE HAY ANTES QUE TODOS ESTOS QUE PONEN PRECIOS DOLAR!! A ARGENTINOS!

  • Esteban Lleonart

    Las direcciones están linkeadas haciendo click el nombre de cada restaurante.
    Sin duda que la lista no es exclusiva, es solo una colección de lugares con historia interesante, pero claro que hay varios mas. Después de todo, tenemos la suerte de estar en una ciudad con un gran patrimonio histórico.
    La razón por la que estos lugares figuran está explicada en cada uno. Después, está la opinión de cada uno, válida y subjetiva.

  • Aldo Sueldo

    Histórico es el Obrero. Cafarena 66 La Boca. Muy buena la Información.

  • maria de laferrere

    El Imparcial se incendió. Tengo un azulejo salvado. Fué reconstruido??

  • dmistic

    gracias,me hubiera gustado que al clikear la foto pueda leer el nombre del restaurant,buscando descubri que la foto que encabeza la nota principal pertenece al club del Progreso. Hermoso lugar!! vere como es y despues comento. gracias. Si es que se puede para que no se ofenda,cada restaurant sugerido puede ir con las fotos y al pie la direccion.

  • Rafael Beuno

    Hola!
    Del Histórico quedan los Fantasmas que lo que fue.Es un excelente lugar en cuanto a su historia y su ambientación, pero el servicio y atención de sus mozos, lamentables…
    En la última oportunidad que fuimos con mi esposa, pedí lenguado a la plancha. Además de no ser Lenguado, era un pescado tipo marinera frito. Su sabor, Horrible y parecía que hacía muchas horas que no recibía frío por su sabor a descomposición. No pude probar ningún bocado más. me arruinó la noche. Las pasta de mi esposa, nadaba en salsa. Parecía una sopa de tomate. Dista Mucho de su eslogan: Alta cocina Argentina.
    UN DESASTRE!!!
    Una desilusión total!!!

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