AUSPICIA ESTA SECCIÓN ALAMOS

Por Couto.

 

Ezequiel Gallardo es un chef excepcional, ha trabajado en grandes lugares, ha montado restaurantes para terceros y es querido y respetado por una gran mayoría de sus colegas.

Empezó muy joven como cocinero y luego de pasar por muchos lugares de renombre, decidió abrir su propio lugar, Treintasillas, un restaurante a puertas cerradas con un menú por pasos considerado el mejor en su tipo.

Treintasillas es frecuentado por empresarios, bodegueros, profesionales y famosos, todos amantes de la propuesta de alto vuelo de este gran cocinero.

Además de todo esto, Ezequiel Gallardo es un amigo de ya muchos años, al que es un gusto entrevistar y compartirlo con ustedes.

 

Probablemente estés en el podio de los tres mejores y exitosos restaurantes a puertas cerradas de Buenos Aires… ¿Qué lineamientos deben seguirse para que un Restó como Treintasillas funcione y sea un éxito?

Mirá Fabi, creo que una de las claves de Treintasillas fue la constancia en el estilo y calidad de comida que hacemos y el servicio que le brindamos al cliente cuando viene.

A lo largo de estos diez años siempre hemos tratado de esforzarnos y superarnos año tras año.

Y con respecto al ambiente, siempre hemos tratado de ir cambiando el lugar para mejor, así el cliente habitué no se aburra y nosotros tampoco.

Después me parece que no hay secretos ni fórmulas mágicas para perdurar en el tiempo.

El factor suerte también ayuda y pero a la suerte siempre hay que ayudarla.

 

Vos estudiaste con los grandes maestros y cocinaste varias veces fuera del país ¿Quién te marcó como cocinero y qué restaurante impresionó?

Todos los lugares en los que trabajé me marcaron y de todos me lleve lo mejor y aprendí los errores también.

Arranqué en el Museo Renault en un época de apogeo del mismo, también pase por etapas malas ahí y todo me sirvió.

En Central, icono de Palermo en ese momento, aprendí de un montón de situaciones y de Rodrigo Toso (el chef en aquel entonces) también aprendí grandes lecciones en la cocina. Ya en Katrine como chef ejecutivo me tuve que ir curtiendo a los golpes siendo muy joven para la posición (25 años). Durante esos tres años fue donde aprendí bastante a manejar situaciones más allá de la cocina debido a la posición en la estaba.

Irme a abrir Katrine a Miami también fue un gran aprendizaje, no cualquiera tiene esa posibilidad de abrir un lugar en el exterior, a la edad de 27 años.

 

Sos muy viajero y doy fe de que invertís en probar de todo en tus viajes, a la hora de elegir, ¿En qué país consideras se come muy bien y por qué?

Es sabido que España, Italia, Francia, se come excelente.

Tuve la oportunidad de estar por allá y realmente es un placer. Ahora bien, en Estados Unidos también se come maravillosamente bien, es el lugar en donde más veces estuve y pude recorrerlo bastante.

Ahí te encontras con excelentes productos de todos lados y hay restaurantes que son fuera de serie.

 

Tenes una cava con grandes añadas, perfectamente conservados que es la envidia de cualquier coleccionista… ¿Nómbrame tres importantes, que uno pueda comprar y tomar hoy día en Treintasillas?

Uy, en ese sótano hay cosas hermosas…

A mí el año pasado me sorprendió el Fond de Cave Cab Sav 1984, cuando lo probamos para una cena que armamos no podíamos creer lo bien que estaba el vino ese.

Otro que tenemos ahí es un Lagarde Malbek 1985 (si, escrito con K) 1, un poema.

Y hace poco probamos un Navarro Correa Petit Syrah 1987 que es un despelote!.

 

Como sé que no vas a decirlo vos, lo digo yo, Tinelli supo ser uno de tus mejores clientes, de hecho también haces catering para fiestas y eventos de muchos famosos… Aunque sea sin dar nombres, contanos alguna anécdota divertida que recuerdes

Una buena es cuando estaba en Katrine y vinieron los U2 a almorzar.

Me llamaron de la cocina a la oficina diciéndome que vaya al salón porque estaban y querían una recomendación y yo no les creía, pensé que me estaban cargando.

A la quinta vez que me llamaron, fui, y era cierto!!!

Después viene lo más divertido, cuando terminaron de almorzar nos sacamos unas fotos y le pedimos al Sr que las sacaba (uno que estaba con ellos en la mesa) que enfoque bien porque era nuestra única chance de tener ese recuerdo…

OK, después me entero que ese Sr era nada más que el director… James Cameron ¡!

Y nosotros tratando de enseñarle a sacar fotos ¡!

Tremendo! ( Risas).

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1 Comentario

  • Carmen Piñeiro

    Hermosa nota! Es un pendiente! Gracias!

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