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Por Fabian Couto.

Lo que hoy he de escribirles, es una anécdota que por estos días pasados de insólito verano-invernal, vaya a saber uno porqué, me vino a la mente. Es una historia que el gran Miguél Brascó, me contó hace ya tiempo.BRASCÓ EN LOPEZ

Sólo he de agregar que no fui amigo de Miguel,  mantuvimos una relación muy similar por muchos años, sólo a través de eventos, comilonas y presentaciones en las cuales coincidíamos por suerte muchas veces. Brascó fue quien me inspiró y fue mi mayor referente al hablar de vinos y comidas. Su particular humor y modo de escritura, me signó de manera indeleble, al cual hoy en día sigo valorando.

La anécdota que Miguel Brascó me contó, hace referencia a porqué muchos de los franceses que visitan nuestra Argentina, hacen algo que he podido apreciar… el vino tinto!

Voy a tomarme la licencia de que como es algo que Miguel me ha contado con su particular y exquisita verborragia, de tomarlo a modo de homenaje y partir de su peculiar lenguaje para decir las cosas.

Un señor importante del mundo del vino visitó un buen día la Argentina, este buen señor de gesto adusto y simpático de a momentos, era presidente de un afamado consorcio vitivinícola de Bordeaux y venía por estas pampas a empaparse del knowhow enológico.

Brascó había sido contratado, para hacer de chaperón de lujo del francés, del cual tan solo recuerdo su nombre, Jean Marie. La misión encomendada a Miguel era pasearlo y ponerlo en autos in-situ de los mejores terroirs enológicos de nuestro país, presentarle algunos de nuestros enólogos y bodegueros más representativos, además de hacerle probar algunos de nuestros más representativos y mejores vinos.

Ya no éramos “pichis” en el tema, comenta Miguel y continua… estábamos quintos entre productores. Nicolás Catena había consolidado el prestigio de su Bodega y Michel Rolland, el enólogo francés más prestigioso del mundo, ya había hecho maravillas vinificando en dos oportunidades el Arnaldo B. Etchart de Cafayate.

Apretaba la caléndula del estío en San Rafael, Mendoza y al reparo del sol, en la finca de un afamado Bodeguero.  Se encontraba mi amigo Miguel Brascó y Jean Marie, el serio franchute en cuestión. Varios vinos, verdaderos “toros campeones” ganadores de medallas y concursos, fueron descorchados en pos de deslumbrar al conspicuo visitante.

Llegado el momento de olisquear un Blend, de aroma denso y paladar potente, Don Jean Maríe, husmeó la copa, arqueó las tupidas cejas y sentenció: “ Capiteaux!” (Alcohólico).

Resulta lógico pensar que un día de sol rajante en pleno verano Mendocino, con una cosecha bien madura, genere que se perciba al Blend, algo más alcohólico que flacuchento. “Sauvage” (Rústico) recuerdo que me dijo Miguel que lacónicamente  Jean Marie, tiró de sopetón y sin mediar palabra, el francés sumergió la botella del “musculoso” tinto en el balde de hielo que el anfitrión había dejado para enfriar los blancos. “Bebámoslo frío para rebajarle el Capiteaux al vino” en franca descalificación del vino, incitó.

Ofuscado Brascó disimuló su enojo, bebió el tinto refrescado y esperó con la misma frialdad del vino, el momento adecuado para vengar la afrenta…

Promediaba el almuerzo y luego de un descomunal desfile de vinos por la mesa, llegó el momento en que el francés con ánimo de impresionar, decidió descorchar un “Château Belgrave”, un vino con una larga crianza de 24 meses en cuna de roble francés y bastante ácido, bien al gusto francés…

Miguel introdujo su particular nariz en la copa luego de girarla varias veces, alzó sus tupidas cejas y se mandó un buen buche exploratorio…acto seguido, extrajo del bolsillo de su saco un muy monono pastillero y sin mediar palabra echó un zucaril en la copa.

“ Muy tartárico, amigo Jean Marie, vamos a agregarle sacarina, para disimularle su extrema acidez!”.

Dice la leyenda, que el buen francés aprendió que hay que respetar los gustos del otro y que sin mucha palabra más, al otro día regresó a sus pagos.

Salud, querido Miguel Brascó, donde quiera que estés!!!

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1 Comentario

  • fabian couto

    La anécdota que Miguel Brascó me contó, hace referencia a porqué muchos de los franceses que visitan nuestra Argentina, hacen algo que he podido apreciar… el vino tinto!
    ahí debía de haber dicho;
    …refrescar el vino tinto!

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