Por Alejandro Maglione

amaglione@datamarkets.com.ar

 

El suceso. El tema de la comidas patrimoniales de cada país es un tema que se encuentra instalado no importa el país de la región que se recorra. En ese espíritu era inevitable que Buenos Aires, atravesando el año en que es la Capital Gastronómica de Iberoamérica, entre las múltiples actividades planteadas para la ocasión, realizara una movida como la que se acaba de realizar los pasados días 30 y 31 agosto.

 

La organización. Estuvieron presentes jugadores de primer nivel nacional e internacional. La Fundación ArgenINTA, los ministerios de Turismo y Agroindustria de la Nación, el gobierno de la CABA,  el Ente de Turismo de la CABA, por nuestro país. De México llegó Gloria López Morales, presidenta del Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana. De Perú llegó Isabel Álvarez, representando a la Universidad San Martín de Porres, siendo a la vez que socióloga y profesora universitaria, la dueña del restaurante limeño El Señorío de Sulco, cuya cocina está conducida por su hijo Fabián Solórzano, gran cocinero de aquél país, también presente en el Foro.

 

Vinieron cocineros de varios países latinoamericanos como Ecuador, que mandó a una de sus grandes espadas: el chef Edgar León. El chef uruguayo Hugo Soca. Aurora Cayo de Chile. En fin, los había de Colombia, Paraguay, Costa Rica, Bolivia, Uruguay, Venezuela, y de prácticamente cada país que tenía algo que mostrar de su gastronomía.

 

El lugar. El lugar que se eligió fue el nuevo edificio del gobierno de la CABA, que tiene en su subsuelo un comodísimo auditorio. La verdad es que lo que se ha hecho con el Parque Patricios ha terminado por ser el perfecto marco para esta construcción vidriada, cuyo extraordinario diseño lleva la firma  del arquitecto Norman Foster. Toda la zona, a la que se accede con el modernísimo subterráneo de la Línea H, por momentos nos hace imaginar lo que sería una futura Buenos Aires si esta tendencia de recuperación barrial se extendiera por todo su territorio.

 

Las mesas redondas. Los temas y los oradores fueron todos impecables sin excepción. Lo que me dejó con ganas es que las mesas tuvieran la forma de lo que en muchos países se llaman “conversatorios”. Esto, en lugar de que cada uno de los panelistas dé su charla sin que ninguno de la mesa lo interrumpa ni interactúe con él, deja la sensación de que quedan muchas cosas en el tintero.

 

Los temas fueron tan interesantes como terreno fértil para debates enriquecedores. Por ejemplo: “Las cocinas regionales en la construcción social de los países de América: perspectivas a futuro”. Este tema lo abordaron Gloria López Morales e Isabel Álvarez. Ya describimos el perfil de Isabel. Lo que hay que decir de Gloria es que fue la mujer que lideró el equipo que trabajó incansablemente hasta lograr que declararan a la gastronomía mexicana como Patrimonio Cultual Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

 

Ambas coincidieron en un concepto: “articular la cocina con la educación y con la nutrición”.

 

Otros temas: “Los alimentos regionales: desafíos de la producción, la calidad y la comercialización. El caso argentino”. “Saberes y sabores en las cocinas de América”. En este último caso, entre los 9 panelistas sobresalieron nuestro Germán Martitegui y el ecuatoriano Edgar León. Este último remarcó el papel de la mujer: “Las cocinas latinoamericanas fueron matriarcales siempre”.

 

El panel que trató “El turismo como agente dinamizador de los procesos de valorización de los alimentos y las cocinas regionales. Caso argentino”, los tuvo como expositores a Gonzalo Robredo, Director General del Ente de Turismo de la CABA, y a Mariángeles Samamé, responsable del programa CocinAR del Ministerio de Turismo de la  Nación. Ambos están haciendo un trabajo muy interesante en pos de utilizar a la gastronomía para apalancar el desarrollo turístico de una ciudad o región.

 

Reflexión. La impresión que quedó es que se reunió una gran masa crítica, que quizás se le hubiera podido sacar más jugo. Pareciera que faltó más presencia de prensa atento a la envergadura del Foro. Los participantes deberían haber tenido una mayor participación en programas de radio o TV. Y quizás, cabría esperar una acción más enérgica para que la presencia de la enseñanza de la cultura gastronómica en las escuelas latinoamericanas.

 

Conclusión. Buenos Aires se merecía un Foro de este calibre y se debe felicitar a Claudia Bachur que encabezó el equipo que lo organizó, porque hacer converger estas estrellas de la gastronomía para una misma fecha y lugar es una tarea titánica. Por tratarse del Primer Foro, es de desear que cuánto antes anuncien cuándo y dónde será el próximo. De paso, una gran noticia es que se viene una Feria Masticar, segunda serie para este año, el 9 de noviembre próximo. Felizmente, Buenos Aires está honrando su capitalidad gastronómica. Que el envión y el entusiasmo no decaigan…

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