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Antigüedades, ingredientes, cafeterías y mucho más, todo en un viejo galpón a minutos del Obelisco.
Dividido en pequeños puestos, el Mercado de San Telmo ofrece desde carnicerías y verdulerías hasta casas de artículos usados de toda índole, ropa, adornos y demás curiosidades, al mejor estilo Ejército de Salvación.
Pintoresco y tradicional, un lugar con historia que forma parte del corazón de uno de los barrios más emblemáticos de Buenos Aires, ideal para pasear en las tardes, en busca de un momento grato y buenos ingredientes.
HABÍA UNA VEZ UN MERCADO
El Mercado fue inaugurado en febrero de 1897, hace nada más ni nada menos que 116 años, con el objetivo de abastecer de los víveres necesarios a la nueva ola de inmigrantes que llegaba a la ciudad desde el Viejo Continente.
El precursor del emprendimiento fue José Ocantos, y el diseño del edificio estuvo a cargo del arquitecto italiano Juan Antonio Buschiazzo.
En una primera instancia, el Mercado albergaba carnicerías, verdulerías, pescaderías, panaderías y mercerías. No sólo realzó el barrio sino que pronto se convirtió en lugar de encuentro y visita obligada para los vecinos, así como hoy lo es para cientos de turistas que día a día se acercan a conocerlo.
Tal es la importancia y valor del Mercado de San Telmo que en el año 2000 fue declarado Monumento Histórico Nacional por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, muchos años pasaron y aunque su esencia sigue intacta, el Mercado fue mutando. Ya no se trata sólo de una proveeduría de alimentos sino que se ha convertido en un lugar ideal para pasear y revivir la historia de nuestros abuelos: prácticamente la mitad de sus puestos está dedicada a la venta de antigüedades y objetos de arte.
¿BUSCÁS INGREDIENTES?
En el Mercado se pude adquirir todo tipo de ingredientes. Hay gran cantidad de carnicerías, que ofrecen todo tipo de cortes, frescos de cada mañana. Podés conseguir desde los más económicos, como el osobuco, tan de moda ahora, a 20 pesos el kilo, hasta milanesa de peceto a 68 el kilo; también hay riñonada a 42 pesos y palomita a 64, entre tantos otros cortes.
Uno de los rubros que más abunda es el de verdulería. En estos pequeños puestos se puede ir más allá de las frutas y verduras clásicas. Hay, por ejemplo, mangos, pero no los tradicionales de color naranja sino mangos formoseños, más grandes y de color verde, con carozo más pequeño y chato, por lo que se puede extraer más fruta. Cuestan 12 pesos cada uno. También hay ajíes, los de la mala palabra, a 5 pesos cada uno, tomates secos y frutas abrillantadas, como ananás, naranjas y duraznos.
La Verdulería de Henry es mucho más que eso y, como yapa, entre tomates, lechugas y bananas, podemos aprovechar y comprar productos de origen peruano. Como la Inca Kola, la gaseosa tradicional del vecino país, a 40 pesos la botella de 2,25 litros; resaltador de sabor Ajinomoto, a 5 pesos los 25 gramos; o latas de leche evaporada Gloria a 25 pesos.
Especias 47 es otro de los tesoros que ofrece el Mercado. Ubicado a pasitos de la entrada de la calle Carlos Calvo, el pequeño puesto está rodeado por decenas de tarros de colores. Allí se pueden conseguir pimientas de todo tipo, como la de Jamaica, rosada o verde; semillas de amaranto, chía o quínoa y variedades de arroces, como el yamaní, a 15 pesos el kilo, o el Basmati, tan de moda en los últimos tiempos, ideal para preparaciones thai a 58 pesos el kilo.
Sea la hora que sea, el pan de Angelito te va a tentar, es amor a primera vista. Tal vez sea porque, como nos explicó la actual dueña del puesto, Rosa, está hecho con horno tradicional y no con horno rotativo, como ocurre hoy con la mayoría de los panes porteños. Angelito lleva más de 50 años en el Mercado, es una marca registrada del barrio.
En la panadería del mercado se pueden conseguir facturas, a $ 2,50 cada una, pan, crocante por fuera y liviano por dentro, ¡como debe ser!, y a $16 el kilo. Y unas medialunas gigantes para rellenar a 7 pesos.
El Mercado tiene también almacenes con productos gourmet, como mostaza antigua, alcaparras en conserva o patés patagónicos.
Muy cerca del Angelito encontramos El almacén del Mercado, que además de ser una gran proveeduría de alimentos gourmet, como ciervo, pavita y vizcacha en escabeche, exclusivos aceites de oliva, mostaza de dijón y demás, tiene una asombrosa variedad de fiambres y quesos.
Se puede conseguir queso camembert a 24 pesos los 100 gramos, muzarella de cabra a 128 el kilo y salame de ciervo a 165 el kilo. Para una picada diferente y exclusiva.
En lo que a fiambres respecta, podés probar jamón serrano a 22 pesos los 100 gramos, pavita o matambre casero, a 12 pesos cada uno los 100 gramos.
Un plus: en el mercado hay un pequeño puesto de flores y plantas que vende semillas de cilantro, tomillo o romero. Para que las plantes en tu casa y las tengas siempre a mano y frescas. ¡Un infaltable en tu cocina!
LA CAFETERIA OCULTA
En un pequeño quiosco en el medio de los pasillos del Mercado se encuentra Coffee Town, una gran sorpresa para los paseantes. En principio parece un café común y corriente, pero basta con acercarse un poco para darse cuenta de que es mucho más que una cafetería.
En un espacio de pocos metros cuadrados se encuentra una de las cafeterías más variadas de la ciudad. Allí cientos de personas paran día a día para disfrutar de exquisitos y exclusivos cafés que no se encuentran en el circuito comercial.
El pequeño bar está avalado por el Centro de Estudios del Café y allí se pueden tomar cafés de origen: de Guatemala, Etiopía, Kenia, Sumatra, India, Colombia, Brasil, El Salvador, México, por nombrar sólo algunos, y blends: todos tostados y molidos por ellos mismos y preparados con distintos métodos.
Si estos cafés te gustaron, es una buena oportunidad para elegir alguno y llevártelo a tu casa. Los precios son de lo más amplios y varían según el origen, tipo y calidad de los granos: van desde 54 pesos el cuarto.
Un detalle para nada menor: el lugar es atendido por los mejores baristas de la escuela de café, que te asesorarán para que puedas probar un blend inolvidable, al que no vas a necesitar ponerle leche ni azúcar.
DAME MÁS
Además de buscar ingredientes para tus platos, en el Mercado de San Telmo vas a descubrir curiosidades en cada instante. En el gran galpón hay antigüedades para todos los gustos.
Si sos un nostálgico pero ya regalaste tus viejos juguetes, este es el lugar ideal: hay puestos dedicados exclusivamente a la compra y venta de estos objetos.
Podrás reencontrarte con viejos juegos de ingenio, maquinitas de cocer, los célebres muñecos de los chocolates Jack, peluches, autitos para los varones y muñecas para las mujeres, y cualquiera de los objetos que usabas cuando eras chico. Para mi sorpresa, encontré una cocinita para muñecas idéntica a una que tenía cuando era chica (¿quién sabe?, tal vez sea la mía).
Las antigüedades colman el Mercado. Pasear por estos pasillos de San Telmo es como hacer revivir a la casa de la abuela.
También hay puestos dedicados al arte. Sobre todo aquellos que, aprovechando la oleada de turistas, venden recuerdos porteños como cuadros o fotografías.
CUALQUIER VERDURA
El barrio de San Telmo ofrece un sinfín de lugares para conocer. Desde ferias artesanales hasta galerías de antigüedades y locales de recuerdos de la ciudad, cada local del barrio esconde un mundo. Y si de eso se trata, hay una tienda que logra agrupar todo eso: Cualquier verdura
En una casona de Humberto Primo al 500, combina “lo antiguo, lo nuevo, lo reciclado y lo rebuscado”. Una tienda que sorprende con sus objetos, algunos de ellos extraños, otros ya conocidos por todos pero difíciles de conseguir, como viejos juguetes o utensilios de cocina de décadas pasadas. También podés encontrar muebles y adornos para tu casa. Ideal para regalos originales.
¿Y DÓNDE COMEMOS?
Después de una vuelta por el Mercado, qué mejor que ir a picar algo. San Telmo tiene propuestas para todos los gustos y bolsillos. Fijate las opciones en la Guía, y estas sugerencias.
Café San Juan
Para terminar el paseo con una buena cocina porteña. Platos abundantes y de calidad. Te recomiendo las bruschetas de entrada y la bondiola de cerdo braseada de plato principal.
Carlitos, el sabor original
Ideal para ir en todo horario, Carlitos es el verdadero, ofrece panqueques salados y dulces. Te sugiero panqueque con queso gruyère, jamón crudo, aceitunas negras, tomate y orégano, como opción salada.
Sr. Telmo
Si tenés ganas de comer una rica pizza, esta es la opción. Hay gran variedad, pero te recomiendo una clásica, la Margarita, con muzzarella, tomate y albahaca, con una cerveza artesanal bien fría para acompañar.
El viejo almacén
Para continuar con un paseo bien porteño, qué mejor que “la esquina más tradicional del tango”, como ellos mismos se autodenominan. Arrancá con unas empanadas de carne y seguí con el clásico bife de chorizo.
Mezzo y mezzo
Ideal para ir con amigos. Ofrece una gran variedad de chivitos. Elegí el que más te guste y acompañalo con una cerveza bien fría.
El perro andaluz
Un lugar a puro flamenco en el corazón de San Telmo. Excelente para comer especialidades españolas como la tortilla.
Desnivel
Una pequeña y tradicional mezcla de parrilla y bodegón. Con mozos de antaño, porciones abundantes y variedad de platos.
Lezama
Ubicado enfrente a la plaza homónima, se trata de un bodegón familiar, de esos que ofrecen platos para compartir y opciones para todos los gustos, desde pastas y mariscos hasta parrillada.
1880
Además de parrilla, ofrece platos autóctonos como puchero, buseca y locro, ideal para el frío que está por llegar.
L’ Atelier de Céline
Dale un toque francés a un paseo bien porteño y pasá por esta vieja casona para probar un sabroso pato a la naranja o unas peras al roquefort.
Y vos, ¿tenés alguno para recomendar?
TOMÁ NOTA
Horario:
El Mercado de San Telmo está abierto de lunes a sábados de 8 a 21 horas y domingos de 8 a 20.30, aunque hay que tener en cuenta que algunos puestos cierran a la hora de la siesta (de 13 o 14 hasta las 16 o 17 hs., según informaron los puesteros).
Ubicación:
Está ubicado en la manzana compuesta por las calles Carlos Calvo, Bolívar, Estados Unidos y Defensa, y tiene entrada en cada una de ellas. La puerta principal se ubica en Carlos Calvo 430.
Forma de pago:
Efectivo.
Colectivos:
Si vas en colectivo, te podés tomar los siguientes: 8, 9, 10, 17, 22, 24, 28, 29, 45, 53, 70, 74, 91, 126, 129.

Nieves Otero (Para esta nota hizo también algunas fotos)
Es periodista. En su tiempo libre le gusta leer y así descubrir nuevos mundos. Concibe a la gastronomía como el reflejo de las sociedades y las culturas. Sale a cenar todas las semanas en busca de lugares nuevos, y cree que desde un carrito en la Costanera hasta el mejor restaurante de la ciudad tienen su encanto si de comer se trata.
@nieves_otero
9 comentarios
petisui • 12 Mar 2013
GABYFAM13 • 07 Mar 2013
eduardo • 07 Mar 2013
Ana Campelo • 07 Mar 2013
Marcelo • 07 Mar 2013
Graciela • 06 Mar 2013
BeaCe • 06 Mar 2013
Martha Cores • 06 Mar 2013
javier Mendez • 06 Mar 2013
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