Por Alejandro Maglione

@Maglione Sibaris

 

El asunto. Quien más, quien menos, muchos tenemos la impresión de que el de la comida rápida es un tema que, a lo sumo, no va más allá de la segunda mitad del siglo XX, casi una creación de la modernidad de la que pudimos ser testigos los mayores de 50 años. Veremos que esto, como otros temas relacionados con esta cuestión tienen bastante de leyenda y cierto desconocimiento.

Los romanos. Suelo pensar que, si en una remembranza histórica no se menciona a la antigua Roma o a los casi infaltables egipcios, el trabajo no está completo. Pero la realidad es que los romanos tenían el hábito de la comida callejera, que viene ser el origen de todo: gente que comía al paso en medio de la calle o de un mercado.

Los romanos tenían una suerte de instalaciones que llamaban Termopolios. En aquella época ya existían lugares que hoy consideraríamos restaurantes, a pesar de que los que conocemos hoy en día solemos datarlos en el París post Revolución Francesa, que fueron el rebusque de los cocineros de la nobleza, que se quedaron sin trabajo por, diciéndolo de algún modo, “desaparición” de sus fuentes de trabajo.

En Roma, como en toda ciudad que se precie, estaban los establecimientos para la gente con mejor poder adquisitivo y estos termopolios que eran para la plebe (que palabra desagradable). Los muchachos y las chicas de la plebe acudían a unos pequeños lugares, donde había unas mesadas de material con enormes tinajas empotradas que conservaban algún tipo de comida caliente. Se comía sin ningún protocolo. Desgraciadamente, no sabemos cuál era el contenido de estas tinajas, pero es posible permitirse un prejuicio sobre su salubridad.

La edad media. En esta época sombría, la gente del común (otro término que no me encanta) no contaba con cocina en sus casas. Es más, tenía acceso limitado a la leña, porque los bosques eran propiedad de la nobleza. Entonces la comida callejera era una salida para alimentarse en su vida su vida miserable. Conociendo las condiciones de higiene por aquellos años es preferible ni imaginar las condiciones bromatológicas de aquellos guisos y pasteles callejeros.

La revolución industrial. Algunas de las consecuencias no deseadas de esta época, que podemos ubicar en la segunda mitad del siglo XIX, fue el que los obreros, particularmente en el Londres de entonces, cumplían jornadas agotadoras de hasta 12 horas, con apenas un respiro para comer algo. Fue entonces que surgió la modalidad de los fish & chips. Más precisamente se atribuye a un señor Joseph Malin el haber creado el primer lugar, por 1860, donde los obreros compraban su ración, que se entregaba “prolijamente” envuelta en papel de diario, que luego consumirían rápidamente, sentados en el piso de su lugar de trabajo.

Inútiles dispensadores de platos. La novedad hace su presentación a fines del siglo XIX, gracias a que a alguien se le ocurrió la idea de construir un gigantesco panel, repleto de cubículos con puerta transparente, donde estaban alojados los platos que uno deseaba comer. Se introducía una moneda en una ranura y se abría la misteriosa puertita entregando el plato. La virtud del engendro era que había cierta variedad de platos para que eligieran los clientes.

Su origen se reconoce en Berlín en 1895, donde se los bautizó como automat. La idea prendió en los Estados Unidos, donde se crearon varios automats, que incluso se desarrollaron en forma de cadenas. La idea no se la llevó el tiempo, sino que se adaptó dando paso a esos dispensadores de bebidas, comida y golosinas que hoy se encuentran por doquier, comenzando por los aeropuertos.

La hamburguesa. Este producto se considera de 1921 el producto más vinculado al concepto de comida rápida. Todo comenzó en 1921 en una cadena que se denominó White Castle y su primer local fue abierto en la ciudad de Wichita, Kansas. Lo creativo de la idea fue que se puede decir que allí nace el sistema de cocinar de manera constante, una cadena industrial, pero de comida.

Los hermanos Dick y Mac MacDonald aparecerían en escena en 1937 con propuestas en base a salchichas. En 1940 ofrecían una variedad de 20 platos diferentes. Recién en 1948 adoptarían dos conceptos: las franquicias y la cadena industrial de producción. Siendo ya muy famosos, los hermanos conocieron a Ray Kroc, que de una manera poco conocida se hizo de los negocios y los derechos de todo tipo en torno a la cadena, retirando a los hermanos MacDonald de la sociedad comercial.

¿Cuál es la cadena más difundida? No se apure a responder porque posiblemente se confunda. La que cuenta con más locales franquiciados o no en el mundo es nada menos que Subway; luego sí viene McDonald´s; sigue Starbucks; luego KFC y Burger King; el listado decreciente se conforma de esta manera: Domino’s Pizza, Pizza Hut; Dunkin Donuts; Baskin-Robbins; Hunt Brothers Pizza cierra la lista de los 10 primeros en el mundo.

Conclusión. Muchas de las cadenas mencionadas han hecho pie en la Argentina. Otras lo intentaron y por diversos motivos, así como llegaron tuvieron que partir. Lo real es que el concepto de la comida rápida funciona especialmente en los grandes conglomerados urbanos, donde solucionan el problema de muchos trabajadores y los fines de semana son un refugio para la familia donde los papás prefieren. Mucho se ha hablado de la calidad de los productos que se ofrecen, lo cual no ha amedrentado al público, porque además las cadenas han contestado con propuestas cada vez más cuidadas y gourmets. Así que cada loco con su tema. Como no hay cadenas rápidas con oferta de puchero, lo mejor es ir a mimarse a Los Galgos un jueves de invierno.

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