31 de octubre de 2013

 

A pesar de ser porteño, me siento casi correntino por la asiduidad de mis visitas y quiero compartir algunas notas gastronómicas que le pueden ser útiles a quienes viajen a esa provincia litoraleña.

 

Temprano es a las 22 Con el asunto de la siesta en Corrientes la gente come tarde. Si uno llega a un restaurante a las 9 lo miran con la misma cara con que mirarían en Buenos Aires a quien llegara a las 7 de la tarde. Se puede entrar antes, lo que no se puede es esperar que los mozos lo atiendan (el restaurante con más movida nocturna es Al Río, justo frente al Paraná).

 

CHIPÁ MBOCA

Es un chipá que se hace enrollando la masa en un palo de escoba y cocinándolo a las brasas, es mucho mejor que el tradicional, ya que queda como un cubanito crocante, sin la parte gomosa (se puede comer en los carritos del Parque Mitre). Chipá tradicional en Yoana.

 

PIZZEROS CON ALMA DE DECORADORES

Si uno va a comer pizza, atención. Hay que pedir que no la decoren, porque les encanta hacer dibujitos con los pomos de salsa golf, ketchup o mayonesa, lo que convierte a una buena pizza en un mal pancho. (La mejor pizzería es Club Social, en la Costanera).

 

CUIDADO CON EL PAQUETE

En todos lados hay surubí al paquete, que consiste en envolver una posta de surubí con papel de aluminio y meter adentro lo que se le ocurra al chef. Puede ser crema, vino, hongos, verduras varias, roquefort o todo eso junto. Como también le ponen nombres de fantasía, del tipo Gran Turismo, es un paquete sorpresa, pero tanto entorno hace que un surubí o una pechuga de pollo resulten bastante parecidas (un buen lugar para comer platos sofisticados es en el Turismo Hotel, el único 5 estrellas de Corrientes).

 

MBAIPY

Gran plato guaranítico hecho con harina de maíz amarillo, es parecido a una polenta con carne y vegetales. Muy bueno para el invierno; en cuanto haya invierno en Corrientes estamos, pero con 38 grados en agosto se complica (para platos tradicionales, la mejor opción es la esquina de Bolívar y Catamarca).

 

HIELO AL VINO

Como siempre hace mucho calor, le ponen hielo al vino tinto, incluso a vinos donde un enólogo trabajó años para balancearlos. Un día sugerí que usen un balde de hielo para enfriar la botella sin aguar al vino y me indicaron que ahí se toma así (la mejor cava es la de Enófilo en la calle Junín).

 

DULCES REGIONALES

Los postres más representativos son los dulces regionales con queso. El clásico es el de mamón, pero no es el único, y uno que vale la pena probar es el de aguaí, una fruta pequeña y cítrica muy sabrosa.

 

PARA BRINDAR, UN BUEN EMPONCHADITO

Un amigo invitó a su casa a tomar unos emponchaditos. Me dio cierta curiosidad, pensé que era una versión autóctona del ponche. Cuando llegué, pregunté qué era el emponchadito y me mostró unas botellas de champagne Veuve Clicquot que venían recubiertas por una tela térmica para que conserven la temperatura. “Vienen con ponchito”, dijo el correntino. Gran parte de la vida social pasa por las casas de amigos donde un dorado a las brasas es un manjar exquisito. Por cuestiones ecológicas el dorado no se puede vender en restaurantes, sólo se permite para consumo familiar. Pero lo mejor es la amistad. Los correntinos son gente particularmente divertida, amigable y afectuosa. No hay lugar como Corrientes para ir a comer con amigos; si alguien se aburre allá, debería hacerse ver.

 

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Martin Baintrub

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