Por Alejandro Maglione

 

El libro. El título de la nota se corresponde con el del libro del Dr. Henri Joyeux que acaba de editar Planeta. Curioso el apellido del doctor, en francés significa “alegre” o “feliz”, que en su magnífica obra hace un compendio de lo que sí y lo no comer para mantener el cuerpo y la mente sana.

 

¿Nueva dieta? Inevitable pensar en  una nueva dieta si lo veo fríamente en una vidriera. Se nos puede venir a la cabeza a los mayores de 50 años una repetición  de las muchas propuestas que hemos leído y escuchado en nuestras vidas. ¿Quién no escuchó hablar del Dr. Atkins? ¿Quién no intentó alguna vez transitar la forma de comer macrobiótica? Todos tenemos alguien cercano que le encanta ser vegetariano, o bien ovo-lácteo-vegetariano. Ni que hablar de la irrupción de los veganos con sus anatemas hasta para quienes usamos un abrigo de lana.

 

Los veganos afirman, dicho sea de paso,  que nada que se les quite a los animales les está permitido consumir. Entonces reniegan hasta de la miel porque estaríamos apropiándonos del trabajo de las abejas. Los más fanáticos llegan a prohibir usar una vajilla en que se haya servido un huevo frito o un churrasco.

 

Lo real es que el doctor Joyeux busca transitar algunos caminos que ya fueron recorridos por otros, pero su gran diferencia es que abunda en las razones para tales o cuales afirmaciones. Sobre todo, se detiene a explicarnos como impacta sobre nuestra salud comer de determinada manera, poniendo énfasis en las consecuencias indeseables de la aparición de un cáncer o de fomentar su desarrollo una vez que se ha adquirido.

 

Atención con los lácteos. Sus reflexiones nos obligan a replantear la relación con los lácteos provenientes de la vaca. En el caso de las ovejas y las cabras, tiene una mirada más benigna.

 

Hasta ayer la leche era fundamental por el aporte de calcio. Joyeux dice que hay que tener cuidado porque la leche de vaca pareciera tener demasiado calcio para determinadas etapas de la vida. Que este alimento está pensado para terneros que deben alcanzar los 300 Kg. en el plazo de un año y no para humanos de 40 años o más.

 

Otros consejos. Recuerda consejos repetidos por otros científicos, como la carne mejor para consumir debe provenir de animales que caminan en dos patas y no cuatro.

 

También sugiere que lo mejor es amigarse con las verduras y las frutas, que si son el 80% de nuestro consumo el bienestar estaría casi asegurado.

 

Francés al fin, se abraza a la “paradoja francesa” sobre las virtudes de acompañar las comidas con media copa de vino. Copa más bien de las grandes, como vienen ahora. En realidad dice que lo ideal es consumir una botella a lo largo de la semana y no “atiborrarse en el fin de semana”. Hay quienes nunca sintieron que se atiborraban por tomarse media botella de vino en un almuerzo dominical, pero los consejos científicos  son  consejos fundamentados.

 

Como contrapartida de esta austeridad dice que veremos, gracias al vino,  facilitada la digestión y evitaremos las infecciones del aparato urinario, la nefritis y la cistitis. Planteado de esta manera, luce bien.

 

Dice que masticar adecuadamente previene el alzheimer, sobre todo si tenemos en cuenta que la digestión comienza en la boca. De paso nos sugiere estar atentos porque una disminución en nuestro olfato puede significar que estamos a la puerta de una deficiencia cognitiva.

 

Aconseja como tantos otros alejarse del pan blanco y confiar en las harinas más oscuras. Habla del gluten y las consecuencias de su consumo. Pasando por el tamiz un sin fin de productos cuyos pros y contras ni siquiera hubiéramos imaginado.

 

Resumiendo. Es un libro que contiene mucha información sobre temas a tener en cuenta. Algunos datos científicos desafían frontalmente nuestros hábitos. Es difícil sintetizar el contenido de 574 páginas, sin demasiados cuadros que nos distraigan, pero lo que le puedo asegurar es que resulta de fácil lectura y desde los primeros capítulos no sentirá estar perdiendo el tiempo, sino todo lo contrario. En conclusión: no, no es un libro más. Ya ha dado que hablar y todavía lo hará mucho más. Será de su cuenta evaluar si sus propuestas son lo suficientemente amables como para prestarle cuidadosa atención.

 

 

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