Por Fabián Couto.

AUSPICIA ESTA SECCIÓN ALAMOS 

Fue con motivo de escribir mi anterior nota sobre los 30 años vigentes del Restaurante Oviedo que me vino a la mente el recuerdo de un increíble y memorable restaurante de Madrid que tuve el privilegio de poder conocer. En la actualidad, este establecimiento ostenta el record Guiness por ser considerado la casa de comidas más antigua del mundo.

Si la memoria no me traiciona, fue allá por el año 96, que tuve la oportunidad de tener un almuerzo de trabajo en este lugar con un viejo capo de Sony y un muy popular músico argentino de rock.

El centenario restaurante en cuestión, del cual les contaré hoy, se llama BOTÍN.

Apenas un poco, de mucha historia

Cuenta la leyenda que allá por 1620, en un Madrid que estaba forjándose con un crecimiento urbanístico fabuloso aunque algo anárquico, cercano a La Plaza Mayor, crecían los barrios que tomaban el nombre de los artesanos que se agrupaban en sus calles.

Fue así que en la calle Cuchilleros recién en 1725, estableció su negocio un cocinero francés el cual se estableció en Madrid junto a su esposa asturiana y un sobrino en busca de buena venturanza.

La posada-comedor, constó de una placa inaugural en su entrada, que aún hoy perdura junto al ya famoso horno de leña del lugar.

Así nacía BOTÍN, pero fue recién a comienzos del siglo XIX, que el lugar fue objeto de ciertas refacciones en su planta baja con las que se agregaron los primeros exhibidores de pastelería. Fue entonces que se lo empezó a tener en cuenta como una casa de comidas de cierto renombre. En esa época en España, el término  Restaurante todavía solo se usaba para unos pocos que querían jactarse de parisinos.

Con la llegada del siglo xx, Botín pasó a ser posesión de la Familia González y en la actualidad sigue bajo su mando.

RECUERDO DE BOTÍN: Mi almuerzo en el restaurant más antiguo del mundo BOTIN

Enclavado en pleno Madrid, rodeado de un enjambre de seductoras calles y, a pesar del paso del tiempo, el restaurante-museo ha conservado su aspecto de posada del medioevo. Incluso, pese a todo lo hecho para dar mayor comodidad a su clientela internacional, no se ha modificado en absoluto el aspecto que -con más de 300 años- lo convierte en un monumento vivo del atrapante Madrid.

Todavía recuerdo, al entrar, el aroma y la prestancia castiza de sus salones ornamentados y abovedados de piedra expuesta, sentir el bullir de su prestigiosa cocina que dio de comer a gran parte de la historia del Madrid artístico, copetudo y por qué no decirlo a medio mundo. En ese momento, también pensé cuánto es lo que habría asado ese portentoso horno de leña que desde principios del siglo XVll, prácticamente no ha parado de avivar sus fuegos.

Nunca voy a olvidar que gracias a la tarjeta corporativa  del ejecutivo de la discográfica que nos invitó, pude descender a la majestuosa bodega del restaurante y elegir uno de los más maravillosos vinos españoles. Es tal el grato recuerdo que guardo que lo sigo amando, era un Vega- Sicilia Único.  Se trataba de un portento entre el clasicismo y la modernidad; creo que era cosecha 1989.

Qué se debe comer en Botín

La cocina resulta excelente y todo es más que rico. Se destaca como especialidad la llamada cocina castellana caracterizada por los platos de olla, guisos y carnes asadas a la brasa del horno de leña.

Las estrellas del BOTÍN resultan ser los insuperables cochinillos segovianos y los mejores corderos, que según los entendidos, solo deben proceder de las zonas de Riaza, Aranda y Sepúlveda.

Luego con el paso de los años he llegado a comer infinidad de cochinillos en muy buenos lugares pero jamás podré olvidar el sabor del que probé en este histórico restaurant.

La lista de platos de mariscos y pescados impresionaba por lo extensa y variada. Sin embargo, nada más sabroso que las sencillas croquetas de papa y jamón ibérico y un revuelto de huevos de campo y espárragos del cual el mozo se jactaba de que nadie podía hacerlo mejor que allí.

Si bien la carta de postres tentaba por demás, no puedo recordar cual pude haber probado.

El BOTIN es un restaurante que agradezco a la vida me permitiese conocer. Es uno de esos lugares  al que cualquiera que haya estado ha de ansiar volver.

Dirección: Calle Cuchilleros, 17, 28005 Madrid, España

Teléfono:+34 913 66 42 17

¡Salud!

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